El marcado auge económico y comercial de Rosario a inicios del siglo XX dio lugar a una importante expansión urbana, al mismo tiempo que adoptaba influencias arquitectónicas modernistas importadas directamente de Europa. Mosaicos de vivos colores, vidrieras resplandecientes, azulejos y cerámicas delicadas e intrincados trabajos de hierro forjado embellecen hoy en día viviendas y locales del centro y algunos barrios de la ciudad. Busque las prestigiosas obras del arquitecto mallorquín Francesc Roca i Simó, introductor del Modernismo catalán a Rosario, como el Club Español, el palacio Cabanellas y la antigua panadería y confitería La Europea.